Seguimos nuestra ruta por Bulgaria, y ahora hemos parado 4 días en Plovdiv, la segunda ciudad más grande del país. A pesar de eso, es más bien de tamaño medio (unos 400.000 habitantes).

La ciudad se encuentra encima de la antigua Philippopolis, que fue una ciudad relativamente importante durante la época de los romanos, y debido a esto, a lo largo del último siglo se han ido descubriendo varios monumentos de dicha época en bastante buen estado de conservación, que han permanecido ocultos durante siglos.

El más impactante es al antiguo estadio romano, que se encuentra justo debajo de la calle principal de tiendas, y es relativamente grande (se extiende por debajo de casi toda la calle) y se conserva bastante bien. Lo curioso es que como el estadio se descubrió mucho después de construir la calle y todos sus edificios y tiendas, sólo están visibles determinadas partes, donde han podido realizar excavaciones sin impactar demasiado en lo que hay construido. Es muy curioso también que para ver algunas partes del estadio, hay que entrar en el interior de algunas tiendas. Imagina por ejemplo entrar en un H&M y entre la ropa hay un ventanal con vistas a un trozo del estadio 😯 ...

Por la misma zona de tiendas hay unos pocos monumentos más de esa época, pero ya son más bien ruinas.

Esta zona es precisamente uno de los puntos más interesantes de la ciudad, con la calle principal peatonal de tiendas, y otra zona pegada, bastante animada y llena de restaurantes y bares bastante chulos, aunque la comida no tenía tan buena pinta je je .... Al final ya ni siquiera les hemos dado una oportunidad, nos reservamos para mejores ocasiones 😁

La otra zona interesante de la ciudad es el casco antiguo, que está al lado de la zona anterior, pero para llegar hay que subir una pequeña colina. Es como una fortaleza amurallada de la época del imperio romano y bizantino y dentro hay casas típicas de la época del Renacimiento Nacional Búlgaro, construidas principalmente entre los siglos XVIII y XIX. Estas mansiones fueron edificadas por ricos comerciantes y artesanos locales para mostrar su poder económico y actualmente se puede entrar y ver por dentro. La verdad que son muy chulas, tienen las paredes pintadas con unos murales preciosos y se puede ver la opulencia que se gastaban en la época 😜

Todo el suelo de esta zona es empedrado, lo cual es bonito, pero con unas piedras bastante grandes e irregulares, que hacen que andar por ahí sea más complicado de lo que ya es habitual por este tipo de suelos.

Arriba en la montañita hay también un par de miradores de la ciudad, y un anfiteatro romano en bastante buen estado de conservación y que todavia está en uso para conciertos y obras de teatro.

Aparte de estas dos zonas, que están bastante bien, la ciudad no tiene mucho más, con barrios muy normales que no destacan ni por ser modernos, ni demasiado viejos, ni bonitos ni feos (aunque con una ligera tendencia a viejos y feos 🤭).

Por aquí sorprendentemente sigue haciendo mucho calor (más de 30° todos los días), con solazo y ni rastro de lluvias.

Y poco más podemos contar sobre nuestros días en Plovdiv. Un lugar que no está mal, pero que tampoco nos ha encantado.