Tras despedirnos de Colombia, hemos llegado a Panamá, y hemos empezado pasando una semana en su capital, Ciudad de Panamá.

Hemos aprovechado estos días sobre todo para descansar en el apartamento y hacer deporte , ya que tenía piscina y gimnasio.

La ciudad es en buena parte bastante moderna, con un skyline de rascacielos bastante espectacular. A falta de conocer unas pocas de las grandes ciudades de Latinoamérica, probablemente ésta sea la más desarrollada y moderna de todas, aunque con matices, ya que hay algunas zonas que se ven bastante destartaladas, y por ejemplo el metro tiene sólo 2 líneas y no conecta del todo bien los distintos puntos de la ciudad. Por otro lado, también es la más cara (de las que conocemos).

Por la ciudad se puede pasear bastante bien, aunque no todo lo que nos gustaría. Por un lado hay algunas aceras que están en bastante mal estado, y por otro hay unas cuantas avenidas gigantescas que son muy complicadas de cruzar, con pasos de cebra demasiado separados e incómodos, como puentes. Por donde se pasea muy bien es por la llamada "cinta costera" que es el paseo marítimo, un paseo muy agradable y con buenas vistas del skyline, pero al que es un poco complicado llegar porque hay que atravesar alguna de estas avenidas gigantescas.

Nosotros hemos estado alojados en el barrio de Marbella, que es el centro financiero de la ciudad, y una de las mejores zonas, moderna y con todo tipo de servicios. Aquí es donde están las sedes de los principales bancos del país.
También hemos visitado el casco antiguo, pequeño pero bastante bonito y bien conservado, con edificios coloniales en estado impecable y muy limpio.

Otros barrios por los que hemos paseado son Punta Paitilla y Punta Pacífica, uno al lado del otro, barrios muy residenciales, sin nada más que edificios altos con pisos bastante chulos, pero sin apenas nada más... En ellos nos sorprendió el elevado porcentaje de personas judías que nos cruzamos.

Otro día fuimos a visitar lo que seguramente es el sitio más conocido de Panamá, su canal. Una maravilla de la ingeniería moderna, pero cuya visita creemos que no hace honores a la magnitud de lo que representa. Concretamente fuimos a ver la esclusa de Miraflores, que es la más cercana a ciudad de Panamá, y la que conecta el canal con el océano Pacífico. Y claro, al final sólo se puede visitar unos pocos cientos de metros, de una infraestructura de 80 km de largo.

Además la zona para visitarlo es relativamente pequeña para la cantidad de gente que había (al menos el día que fuimos nosotros). Y al final lo único que se ve (cuando consigues un buen sitio entre la multitud) son unos barcos enormes cruzando la estrecha esclusa (a algunos apenas les sobran 60cm 😱) , y van bajando como si estuvieran en un ascensor a medida que se vacía la esclusa. Es bastante impresionante, pero no se aprecia nada de lo que pasa por debajo, que es lo más increíble ya que para el llenado y vaciado de las esclusas (y levantar barcos del tamaño de varios campos de fútbol) no se utiliza ni una sola bomba, solamente la fuerza del agua y de la gravedad.

Luego dentro del recinto hay un cine IMAX en 3D donde se puede ver una peli sobre la historia del canal que es muy interesante, pero también conlleva hacer buenas colas...

Esta semana ha coincidido que era Nochevieja, así que hemos aprovechado para hacer una rica cena en casa con vistas al skyline de la ciudad y como no podía faltar, tomarnos las 🍇 
Hemos alucinado con lo bien que están los supers en Panamá y la cantidad de productos españoles que hemos encontrado (jamón ibérico, aceitunas...) . También vimos que en todos lados tienen un roscón de reyes (aunque aquí parece que lo comen en fin de año), así que aprovechamos para comprar el nuestro por adelantado 😋😋

Otra cosa que nos ha sorprendido ha sido no encontrar el típico barrio lleno de restaurantes. Evidentemente los hay, pero nos ha parecido que están muy desperdigados dos por toda la ciudad.
En resumen, una ciudad muy espectacular, completa, cuidada y moderna, pero bastante cara (comparada con sus vecinos), y que no nos ha terminado de entusiasmar. Como que le falta algo de personalidad propia.